Menos pedidos en los libros de órdenes a los astilleros combinado con altos niveles de desguace parece ser la receta que está llevando a la flota mundial a cifras cercanas a las de principios de este milenio, antes de que se disparara la cantidad de naves que ahora tiene a la industria en crisis de sobreoferta.

Según un análisis realizado por Clarksons Research, entre principios de 2005 y finales de 2012 la flota mundial creció a un promedio de 7,2% anual, con 484 millones de toneladas de capacidad ordenadas en apenas cuatro años. 

En aquel periodo el desguace de naves era mínimo, con un registro de apenas 23 millones de toneladas entre 2005 y 2008, menos que lo que se ha realizado en los 9 meses que van del 2016. En solo 7 años, la flota mundial agregó 463 millones de toneladas, casi un tercio de la actual capacidad de 1.200 millones de toneladas repartidas en 92.413 embarcaciones mercantes.

Asimismo, los niveles de nuevas construcciones han disminuido a cifras no vistas desde 1980, con apenas 16 millones de toneladas pedidas durante el año en curso, según revela el análisis.

La desaceleración en el crecimiento de la flota mundial es parte de una reacción necesaria y un poco tardía. Gracias a la alta actividad de reciclaje, las órdenes de nuevas embarcaciones han alcanzado los niveles más bajos en más de 30 años.